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¿Que es imprescindible para mi existencia?

Éstas preguntas molan, sobre todo disparadas en medio de la nada.

Huyendo del riesgo de caer en las típicas respuestas me he tomado tiempo para pensar y he llegado un poco más allá.

La respuesta es que no podría vivir sin el jazz. Podrían silenciar el mundo entero, callar a The Boss, acabar con CCR, que SRV no hubiese nacido u otras atrocidades por el estilo pero el jazz es intocable.

El mundo no debería concebir existencia alguna sin ese sonido del aire atravesando un saxo, sin trompetas gritando al cielo y rompiendo las noches más frías, sin un contrabajo que te haga latir el corazón de verdad, como si estuvieses enamorado.

¿Porqué? Porque lo es todo, porque lo tiene todo.

Con “Take five” podrías despertarte todas las mañanas sin importar que día sea y una sonrisa es el mejor desayuno. 

Si quieres perderte en la ciudad “The work song” es la mejor acompañante. Si tus pies no caminan solos es que ya estás volando.

Puedes ver como el Sol se choca contra la tierra al atardecer en cualquier parte del mundo con “Blue train”, aunque estés enterrado entre edificios.

El jazz tiene erotismo en “Time after time”, el jazz tiene amor en “Let's get lost”... el jazz lo es todo, porque lo tiene todo.