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This is how you remind me

Así es como un día cualquiera, una tarde de sol, una tarde de libros, una tarde de música, terminas visitando lo que fué en su día el fotolog, ese viejo amigo abandonado al que le hemos dejado nuestros recuerdos más juveniles.

Probablemente la mayor parte de las personas que relean sus "diarios" pensarán -vaya estupidez que tenía por esos tiempos- aunque es imposible no sentir cierto apego a todo eso y no borrarlo, a fin de cuentas, uno nunca sabe cuándo puede volver a caer y terminar pasando una tarde viendo su puta vida en diapositivas como si estuviese al borde de la muerte.

Creo que todos hemos usado esa mierda como si se tratase de nuestra confesión en caso de combustión espontánea, vaya que no se haya enterado todo el mundo qué pasaba por mi cabeza. Ahora que lo vuelvo a ver ¿A quien le importaría? Que egocéntricos somos, nos encanta que la gente nos preste atención como si el mundo fuera a cambiar porque un día me quedé en casa porque llovía.

Aún así, tras años de llevar el cartel de "abandonado", como si se tratase de la casa en la que pasamos nuestra infancia, te invade un sentimiento agradable al verlo todavía en pie. Y es que hoy en día, a pesar de tener nuestras fotos organizadas, nuestros amigos clasificados y un gran abanico de páginas en las que poner "Me gusta", todo pasará a la historia. Tanta tecnología para tan poco, sí. Y nos conformamos porque así "semos".

A modo de esquela, aqui el link de mi flog, por si alguien quiere saber cómo era cuando tenía 17 años. No me avergüenzo pero, a veces, mi antiguo yo se merecía una patada en la boca.